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El lanzamiento de banderas

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Fascina a multitud de curiosos que acuden a fiestas, la mayoría con un marcado corte medieval, a observar como los abanderados hacen evolucionar sus banderas tirándolas por los aires y volviendo a cogerlas sin que, en ningún momento, toquen el suelo.

La costumbre pulula por toda Europa y aunque los italianos son los más famosos, lo cierto es que abanderados de casi todos los países del viejo continente tienen su propia división y sus propios estilos de lanzar la bandera.

La costumbre viene de antiguo, de aquellas largas guerras e incursiones militares en los que las comunicaciones no se realizaban ni a través de radiofrecuencia ni mucho menos con ordenadores, teléfonos y satélites. Por aquel entonces, los abanderados eran los encargados de sujetar la bandera de su división y dar las órdenes militares a través del lenguaje previamente establecido.

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En épocas de paz, los abanderados pasaban horas y horas practicando los movimientos, hasta convertirse en auténticos virtuosos en el arte de sujetar el mástil y lanzar la tela de mil y una maneras.

Para muchos la bandera es un símbolo respetable por el que, dicen, son capaces de dar la vida. Para otros no es más que un trozo de tela que bien podría evitar muchos conflictos si no nos dejáramos llevar por tanto apasionamiento en la defensa de un retal más o menos agraciado.

Sea cual sea tu opinión al respecto, lo cierto es que el espectáculo de los abanderados resulta de una belleza exquisita, pacífico y motivo para vivir un momento de diversión desde Tolosa hasta Stuttgart, de Cortona a Bruselas, de Malta a Suiza…

Fotografías de Patrick Denker, KNOW MALTA by Peter Grima, LenDog64, Mr. T y DC, risastla.
Licencia Creative Commons y/o Public Domain
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Sobre el autor

Mar Santiago

Periodista y traveller, especializada en otras culturas y países en conflicto. Ha trabajado para importantes medios de comunicación (RNE, EFE, Diario16...). En la actualidad comparte sus experiencias a través de la blogosfera.

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