Estados Unidos

El Chicago de Al Capone

Al Capone Chicago

Al margen de los Chicago Bulls y el no menos legendario Michael Jordan, uno de los más célebre jugadores de la NBA de todos los tiempos, Chicago posee otros personajes inolvidables y estrechamente ligados a la ciudad norteamericana. Evidentemente, Al Capone es uno de ellos.

Este neoyorkino nacido en 1899 inició su carrera delictiva en las calles de Brooklyn, pero pronto haría las maletas para establecer su centro de operaciones en Chicago, la cuna de la mafia norteamericana, de las terribles peleas entre bandas, las sangrientas masacres con ametralladoras, el juego clandestino y la violación de la Ley Seca.

Al Capone Chicago

Está claro que llegar a Chicago y no programar un tour a lo Al Capone sería quedarse sin ver algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad, como Lincoln Park, donde tuvo lugar la famosa Masacre de San Valentín, donde un grupo de gánster fue brutalmente asesinado, supuestamente por los hombres de Capone.

Otro punto que merece una parada son las instalaciones del Cementerio Católico de Monte Carmelo, donde descansan los restos de famosos gansters, entre ellos los Genna Brothers, O’Bannion y el propio Al Capone.

El Biograph Theater, que por supuesto hemos visto en algunas producciones de Hollywood sobre la mafia, es otro lugar destacado. A las puertas de este teatro de Chicago moría a manos del FBI otro de los grandes del hampa, Johnny Dillinger. Y si aún tienes ganas de estrujar esta cara de Chicago, no debes olvidar el Ghost Hunting Tour, donde gozarás de experiencias extraordinarias con los fantasmas de los delincuentes más famosos de aquellos terribles años 20 y 30.

Fotografías de Gosts of Chicago ©, BWChicago, The-Lane-Team.
Licencia Creative Commons y/o Public Domain
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Sobre el autor

Mar Santiago

Periodista y traveller, especializada en otras culturas y países en conflicto. Ha trabajado para importantes medios de comunicación (RNE, EFE, Diario16...). En la actualidad comparte sus experiencias a través de la blogosfera.

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