España

Casadiellas de la Semana Santa Asturiana

Casadielles

Una puede navegar años por los secretos de la gastronomía española y seguir encontrando delicias maravillosas, si bien resulta una pena que, en algunos casos, bocados tan exquisitos se releguen a un mayor consumo únicamente en ciertos períodos del año. Claro que es cierto que estos postres y dulces de la respostería de España, vieron la luz con motivo de la observancia de los preceptos de la iglesia católica durante la Semana Santa, pero ya es hora de que estas riquísimas sorpresas extiendan su presencia a lo largo de todo el año.

Es el caso de las afamadas Casadiellas de la Semana Santa Asturiana o como dirían en bable, la lengua de Asturias, Casadielles.  Es cierto que en el caso de este buenísimo postre, su consumo se ha generalizado bastante y no resulta difícil encontrarlo en las pastelerías de las villas asturianas en cualquier momento del año.

Gaiteras del Viernes Santo

Las casadiellas son una especie de empanadilla, a caballo entre el hojaldre, los pestiños y las formas de las filloas; aunque desde luego tienen entidad propia. Elaboradas con harina de trigo y unas gotas de oloroso anís, este pastel de la Semana de Pasión de los asturianos puede rellenarse con nueces y avellanas. El resultado se fríe y, en algunos casos, se reboza en azúcar.

Acabamos de ofrecer los ingredientes básicos para una buenas casadielles, si bien la elaboración difiere dependiendo del toque personal que se le imprima en cada lugar del Principado. Así, como en el caso de las torrijas, estos canutillos también pueden ser de vino.

Fotografías de jlmaral, aherrero, Xurde, Gonmi, Tamorlan.
Licencia Creative Commons y/o Public Domain
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Sobre el autor

Mar Santiago

Periodista y traveller, especializada en otras culturas y países en conflicto. Ha trabajado para importantes medios de comunicación (RNE, EFE, Diario16...). En la actualidad comparte sus experiencias a través de la blogosfera.

2 Comentarios

  • Mmmmm! Pués siento mucho no está en estos momentos en España, porque yo misma os la enviaba. Espero que otro año pueda ser.
    Eso sí, un dulce abrazo para todos los que andáis por Varsovia.

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