Japón

Memorial Hiroshima

Hiroshima

Hoy se ha cumplido el 66 aniversario de uno de los momentos más siniestros de la historia, el bombardeo de la ciudad japonesa de Hiroshima. Fue el 6 de agosto de 1945 y el mundo conoció el poder devastador de la nueva arma de destrucción masiva: la bomba atómica.

El ataque de los norteamericanos, ordenado por el presidente Truman, precipitó el final de la II Guerra Mundial y consiguió, tras bombardear también Nagasaki, la rendición incondicional de Japón. El bando “aliado” resultaba vencedor de una guerra que duró seis largos y durísimos años y que fue el escenario de algunos de los mayores horrores de la Historia de la Humanidad.

Como cada año, excepto en 1950, los habitantes de la ciudad han celebrado un multitudinario acto en honor de las víctimas de la masacre. Un 30% de la población de Hiroshima murió instantáneamente, alrededor de 80.000 personas; mientras que se produjo un número muy similar de heridos.

Pero las consecuencias no quedaron ahí, ya que los efectos ocasionados por la bomba -quemaduras, contaminación radiactiva, falta de recursos médicos…- se llevaron por delante a más de 200.000 personas, casi todos civiles, en tan solo cinco años. De todas formar, las secuelas en Hiroshima han llegado hasta nuestros días y continúan tratándose casos de personas con cáncer, leucemia o mutaciones genéticas provocadas por el ataque atómico.

De aquel fatídico y vergonzoso día aún quedan supervivientes, son los llamados hibakusha (persona bombardeada). Ellos son los primeros en acudir al memorial anual en honor de la víctimas y es que Hiroshima fue reconstruida como Ciudad de Paz.

Gembaku Domo

La nueva Hiroshima es una ciudad que alterna la modernidad con las tradiciones, siguiendo el espíritu de un país como Japón. Los habitantes se muestran alegres, amables y desde luego invadidos por una admirable capacidad de perdón. No obstante, sus memorias no han conseguido olvidar el terror de una masacre.

En el Parque Memorial de la Paz de Hiroshima, frente al Genbaku Domu (la Cúpula Genbaku es uno de los poquísimos edificios que quedaron en pie) y ante la presencia de representante de 70 países, los habitantes de la ciudad japonesa han guardado un momento de silencio.

Los ánimos estaban un poco caldeados por la proximidad del accidente de la Central de Fukushima y la oposición de la población al uso de la energía nuclear. El propio primer ministro, Naoto Kan, ha aprovechado el acto para cuestionar el “mito de la seguridad” de la energía nuclear y se ha comprometido a revisar la política energética de Japón para reducir el nivel de dependencia de las centrales nucleares.

No es de extrañar. Hoy mismo más de 50.000 personas se reunían en Hiroshima para recordar una acción desmedida, cruel e injustificable por parte de EE.UU. Sólo dos días más tarde, los norteamericanos bombardeaban también Nagasaki.

Hasta hoy ningún gobierno ha vuelto a usar una bomba atómica.

Fotografías de DoNotLick, Bobcatnorth, Giyu(Velvia), dugspr_Home for God, xiquinhosilva.
Licencia Creative Commons y/o Public Domain
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Sobre el autor

Mar Santiago

Periodista y traveller, especializada en otras culturas y países en conflicto. Ha trabajado para importantes medios de comunicación (RNE, EFE, Diario16...). En la actualidad comparte sus experiencias a través de la blogosfera.

8 Comentarios

  • Gracias por recordar esta fecha trgica y de gran crueldad. Que DIOS los bendiga y nos proteja de algo similar.

  • maravilloso como reconstruyeron el pais despues de tal catastrofe producida por hombres son un ejemplo para en resto del mundo

  • Lo que el hombre destruye, también es capaz de volver a crear. “Descandad en paz, que el error no volverá a ocurrir” -Placa del Memorial, Hiroshima. ¡Este juramento lo tenemos que hacer todos!

    “La revolución humana de un solo individuo puede de un solo individuo puede generar cambios en el destino de una nación y, más aún, puede cambiar en el destino de toda la humanidad”. Daisaku Ikeda.

    Gracias por el post y por la fotografías, son un orgullo para tod@s.

  • Aunque visitar estos museos y memoriales resultan una experiencia descorazonadora y dolorosa para muchos viajeros, lo cierto es que difícilmente podríamos hacernos una idea de lo que realmente llegaron a sufrir.

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